miércoles, 7 de septiembre de 2011

Invocar en silencio la lucidez.
Escribo.
El teclado se parece a la lluvia.
Son sólo los objetos.
Las teteras, los braseros y los hules.
Es acaso el miedo.
Escribo dolor.
Se va el papel y cae la tinta
como un pájaro negro en mi camisón.
No es el tiempo,
es ese botón caído en una esquina.
Son los objetos.
Las sartenes y las máquinas de coser.
Escribo compasión.
Escribo ausencia.

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