Invocar en silencio la lucidez.
Escribo.
El teclado se parece a la lluvia.
Son sólo los objetos.
Las teteras, los braseros y los hules.
Es acaso el miedo.
Escribo dolor.
Se va el papel y cae la tinta
como un pájaro negro en mi camisón.
No es el tiempo,
es ese botón caído en una esquina.
Son los objetos.
Las sartenes y las máquinas de coser.
Escribo compasión.
Escribo ausencia.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
LOS LOROS PELMAZOS
Abierta está la olla.
Matad a estos dos loros
con cianuro y durazno.
Desnucadlos con ritmo
en mi tabla sonora.
Extraed bien sus ojos
de rencor asesino
y haced volar sus plumas
de falsa alejandrita.
Qué pena los loritos,
muertos en la cocina,
qué fanfarrones eran
y qué reiterativos.
Un estorbo concluso
de mal agüero verde.
jueves, 14 de julio de 2011
Porque tengo pies camino.
Hago zigzag y las baldosas
se levantan detrás de mí.
Los recién nacidos se quedan en el bosque.
Sé que volveré a por ellos.
No hay animales ni globos de colores.
Hay pies y tobillos.
Es como despertar o no saber mentir.
Porque tengo sexo juego al tren de la bruja
y estalla música de feria en mi útero.
Cuando comienza la danza
dejamos escondidos a los hombres.
Es una sepultura temporal
un rito sin malicia consentido.
miércoles, 29 de junio de 2011
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| Sara Huete |
Son unos minutos antes del abandono.
Los insectos son ejemplo de este grito.
Parece que su último aleteo
resumiera una vida y la explicara.
Pasa con los libros que se acaban
o con los viejos vestidos de una madre.
En un último contacto, sea cual sea,
las bocas son peores que los ojos,
sugieren un deseo inexplicable
cuando no hay más remedio que la huida.
Entonces la invasión es a cuchillo.
Hay bocas en los cines y en las olas.
El tipo de la tele habla del tiempo
y sólo bocas predicen mi península.
martes, 14 de junio de 2011
CONJURO
No maldigas las noches de aquel mayo.
Ni te atrevas siquiera a mencionarme.
Sabes bien que el lenguaje es todo farsa
y que no hay exorcismo si no hay guerra.
Modera bien tu rabia y tu talento.
Respeta, que el amor no es otra cosa.
Y sigue conjurando mis coladas,
mis cuadros, mis gazpachos, mis verdades.
Conjura, que es lo tuyo, y luego arde:
que sé vivir sin ropa, sin comida
sin arte y sin certezas, sé quererte.
miércoles, 25 de mayo de 2011
¿Puede un aire leve derribar los tabiques de mi casa?
¿Pudrir las tuberías?
¿Levantar la cal de las paredes?
Si uno pequeños puntos arbitrarios
configuro tu sombra en el gotelé.
Grande y angular
como un dragón prehistórico.
No hay aire más caliente que este aire.
No hay noche más oscura frente al mundo.
Y grito que mi casa es un pantano,
que nace musgo frío de mis dedos.
Vuela lento el reptil. Está acechando.
Sabe bien que el fuego es imposible.
Qué dirán mis geranios,
qué dirán cuando sepan
que me he mudado al agua
que soy H2O
y no los he regado lo suficiente.
Mas no hay rescate diestro ni certero.
Sólo moscas rodean la podredumbre.
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